“ENOJO”
NO
ES UNA MALA PALABRA
En la actualidad se ha
demostrado que es muy saludable expresar el enojo, pero sobre todo cuando se
hace de manera constructiva y de forma asertiva. Expresar el enojo de forma
destructiva solo lleva al sujeto a lastimar a los demás.
Entre algunas de las características del enojo se encuentra
que es pecaminoso y liberador, es una emoción humana normal pero sobre
todo natural. Existen algunos estudios de terapeutas e
investigadores y concuerdan en que no se le debe temer, por otro lado que se
debe aprender a expresarlo de una manera eficaz, pero de la misma forma hay
puntos discordantes entre sus teorías y entre ellas se puede encontrar la
naturaleza y las raíces del enojo, las formas eficaces de expresarlo y finalmente la importancia de
ventilar los sentimientos de enojo.
Para tratar el último punto
mencionaremos al Dr. Roger Daldrup quien está a favor de la utilización de
algunos recursos naturales como instrumento para liberar físicamente los
sentimientos de enojo. Gary Hankins contradice al Dr. Daldrup, demostrando que
el aprendizaje de aquellas técnicas físicas directas solo fortalece el
sentimiento y motiva a la persona a que
lo lleve a cabo en situaciones inseguras. Matthew McKay apoya a Hankins y
señala que la función del enojo en nuestro organismo es el de reducir el estrés
y cualquier método de expresión no destructivo
es lo más apropiado. El profesor
Charles Cole reporta los efectos a largo plazo del enojo, menciona que
representa un riesgo claro para la salud de la persona, aumenta el riesgo de
ataques cardiacos, por ello es recomendable identificar que lo causa, y
desarrollar formas eficaces de expresarlo.
Para muchas personas el
enojo representa una de las emociones más difíciles de expresar, y al no saber
expresarlo de forma asertiva o al reprimirlo ocasionamos dolor en la otra
persona. Cuando lo controlamos eficazmente es por que buscamos en nosotros
mismos la solución correcta a
nuestro problema y lo podemos lograr mediante la negociación, la confrontación,
el perdón, la actitud al cambio o por medio de la psicoterapia. Es muy
importante resolver el conflicto con la otra persona o en nuestro interior.
Debemos saber identificar
algunos de los factores que detonan
nuestro enojo, entre ellos se encuentra: el medio ambiente, podemos ser
nosotros mismos, nuestras actitudes, expectativas y el trabajo.
Existen formas constructivas
de controlar el enojo, antes de enojarnos debemos saber lo siguiente: que es
natural, saludable y bueno, somos los únicos responsables de nuestros
sentimientos, lo podemos expresar de forma asertiva, debemos conocernos
nosotros mismos, no hay que programarnos para enojarnos, necesitamos aprender a
relajarnos, tenemos que desarrollar estrategias para manejarlo entre ellas
relajación y esfuerzo físico, practicar métodos asertivos para expresarlo,
asumir responsabilidades y sobre todo aprender a escuchar.
Cuando seamos presas del
enojo debemos emplear estrategias y dedicarnos un momento a meditar la
situación en la que nos encontremos. Lo siguiente seria actuar para ello
expresemos la ira verbal de forma asertiva, dediquemos mayor tiempo si
realmente queremos solucionar el problema que nos enojo, podemos asignar un
horario para la resolución del problema, importante comunicar nuestros
sentimientos de forma directa concentrarnos en el tema especifico y presente.
Al punto al que tenemos que llegar de preferencia es el de resolver el
problema.
Un conflicto se puede
resolver más fácilmente cuando ambas partes: actúan con honestidad y en forma
directa, están dispuestas a enfrentar el problema abiertamente en lugar de
evitarlo, evitan ataques personales, cuando se tiene la misma información, se
buscan soluciones y no culpables, etc. por mencionar algunos.
La causa del enojo
Nos enojamos cuando algo nos
frustra, cuando nuestro deseo se ve obstruido por lo tanto se produce una
sobrecara energética (enojo).
Sustrato biológico
Desde el punto de vista
químico, ante la presencia de un obstáculo o amenaza, el organismo segrega
adrenalina y noradrenalina, los neurotransmisores que posibilitan los
comportamientos de alerta y actividad, de confrontación y de lucha. Por otro
lado la ira aumenta la fuerza física, mas no la capacidad de coordinación
necesaria para resolver un problema.
La sobrecarga energética del
enojo alberga diferentes calidades destructivas que depende de las conclusiones
que nuestra mente produzca en relación a la naturaleza del obstáculo. Ya que es
el obstáculo el que frustra y demora los logros que deseamos.
Es importante conocer cuánto
nos enojamos pero más especialmente el cómo
lo hacemos.
Existen diferentes formas de
expresar el enojo, se pueden encontrar 4 componentes diferenciales principalmente:
1° La descarga: permite que
el sistema vuelva a recuperar el estado más adecuado para su funcionamiento, la
falta de experiencia en la expresión del enojo hace que uno no cuente con la
capacidad de graduarla en su justa medida. La graduación es una conquista
evolutiva, es producto a la vez de la ejercitación. La función de la descarga
es la disminución de la tensión adrenalinica acumulada.
2° Hacerle saber al otro el
impacto que su acción ha producido en nosotros.
3° Formulación de una
propuesta para reparar lo reparable.
4° Deseo de castigar al otro
por lo que hizo: las personas que expresan su enojo de esta manera solo lo
hacen para descalificar, reprochar y lastimar.
Utilizar las palabras para
atacar al otro, es emitir un juicio descalificatorio, es agraviar e insultar,
muchas veces solo necesitamos de una mínima descarga, para causar el mayor daño
posible. Cuando las personas que se encuentran involucradas en el problema que
causo el enojo, tienen el mismo mecanismo de causar sufrimiento al otro, ponen en marcha una interacción que agrava el
problema y multiplica el daño.
Toda persona que experimenta
enojo lo expresa mediante alguno de estos 4 componentes, que puede ser solo
uno, varios o todos a la vez. Lo más recomendable es que solo se pudieran
expresar mediante los 3 primeros ya que son los más funcionales, el último es
el más disfuncional.
Para que podamos comprender
mejor como resolvemos nuestro enojo, debemos saber expresar con claridad
nuestras propias necesidades o puntos de vista, en otras palabras tendríamos
que saber utilizar nuestra autoafirmación. Y lo podemos hacer de forma inmadura
y madura. Utilizamos una autoafirmación inmadura cuando la expresamos de forma
invasiva y desconsiderada (impone). Mientras que la autoafirmación madura es
utilizada cuando presentamos nuestras necesidades y contemplamos las
posibilidades de recepción del destinatario (propone). Una autoafirmación
funcional apunta a la resolución del problema que produjo nuestro enojo.
¿Enojo, ira y odio son lo
mismo?
La respuesta es sí, aunque
se diferencian en el grado de intensidad, el menos intenso seria el enojo, en el intermedio encontramos a
la ira y en el nivel más intenso y
destructivo esta el odio.
Relación entre enojo y
resentimiento
Intima relación ya que
cuando hablamos del surgimiento del resentimiento es porque en algún momento no
pudimos expresar o resolver algo que nos desorganizo y que hizo que nos
enojáramos, por lo tanto resentimiento es producto de nuestro enojo enfriado.
El miedo es otro factor que
podemos relacionar con el enojo este es activado según la relación de
proporción que existe entre la magnitud de lo que nos amenaza y los recursos
con los que contamos para resolver dicha amenaza.
Enojarse equivale a pelearse
Cuando se pelea se entra en
batalla y cada combatiente tiene el deseo de vencer al otro, después de la
pelea siempre hay heridas, resentimientos y culpa. En el enojo existe un
intenso desacuerdo, el cual en la mayor parte de los casos implica un problema
a resolver ahora conocemos que el enojo
es transitorio, cuando este cumple su función adecuadamente termina por cesar.
Si nos enojamos es necesario
que podamos discriminar entre pedir, sugerir, invitar, proponer, demandar,
reclamar, exigir y por ultimo imponer y ordenar. Para ello es necesario saber
manejar el tono de nuestra voz, pues es la que nos ayuda a definir entre una
propuesta, una demanda o una orden.
Al enojarnos muchas veces no
queremos ver a la persona que nos provoco el enojo, ante ello debemos saber
decidir ya que es parte de nuestra libertad de elegir nuestras relaciones de
amistad, pero también debemos saber discriminar entre vínculos valiosos y los
que no lo son.
Cuando la persona con la que
nos enojamos es importante para nosotros, la actitud que se toma es otra y el
afecto es importante para conducirnos a un camino resolutivo del problema.
Finalmente expresar bien el
enojo no garantiza que el otro vaya a cambiar de acuerdo con nuestro deseo, más
sin embargo la actitud que tomemos para solucionar el problema se podrá
propagar al otro y este podrá aprender otra forma, más respetuosa y resolutiva
de expresar su enojo.
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