lunes, 18 de noviembre de 2013

“ENOJO”

NO ES UNA MALA PALABRA

En la actualidad se ha demostrado que es muy saludable expresar el enojo, pero sobre todo cuando se hace de manera constructiva y de forma asertiva. Expresar el enojo de forma destructiva solo lleva al sujeto a lastimar a los demás.

Entre algunas de las características del enojo se encuentra que es pecaminoso y liberador, es una emoción humana normal pero sobre todo  natural. Existen  algunos estudios de terapeutas e investigadores y concuerdan en que no se le debe temer, por otro lado que se debe aprender a expresarlo de una manera eficaz, pero de la misma forma hay puntos discordantes entre sus teorías y entre ellas se puede encontrar la naturaleza y las raíces del enojo, las formas eficaces  de expresarlo y finalmente la importancia de ventilar los sentimientos de enojo.

Para tratar el último punto mencionaremos al Dr. Roger Daldrup quien está a favor de la utilización de algunos recursos naturales como instrumento para liberar físicamente los sentimientos de enojo. Gary Hankins contradice al Dr. Daldrup, demostrando que el aprendizaje de aquellas técnicas físicas directas solo fortalece el sentimiento y motiva a la persona a  que lo lleve a cabo en situaciones inseguras. Matthew McKay apoya a Hankins y señala que la función del enojo en nuestro organismo es el de reducir el estrés y cualquier método de expresión no destructivo  es lo más apropiado. El profesor  Charles Cole reporta los efectos a largo plazo del enojo, menciona que representa un riesgo claro para la salud de la persona, aumenta el riesgo de ataques cardiacos, por ello es recomendable identificar que lo causa, y desarrollar formas eficaces de expresarlo.

Para muchas personas el enojo representa una de las emociones más difíciles de expresar, y al no saber expresarlo de forma asertiva o al reprimirlo ocasionamos dolor en la otra persona. Cuando lo controlamos eficazmente es por que buscamos en nosotros mismos la solución correcta a nuestro problema y lo podemos lograr mediante la negociación, la confrontación, el perdón, la actitud al cambio o por medio de la psicoterapia. Es muy importante resolver el conflicto con la otra persona o en nuestro interior.

Debemos saber identificar algunos de los factores que detonan nuestro enojo, entre ellos se encuentra: el medio ambiente, podemos ser nosotros mismos, nuestras actitudes, expectativas y el trabajo.

Existen formas constructivas de controlar el enojo, antes de enojarnos debemos saber lo siguiente: que es natural, saludable y bueno, somos los únicos responsables de nuestros sentimientos, lo podemos expresar de forma asertiva, debemos conocernos nosotros mismos, no hay que programarnos para enojarnos, necesitamos aprender a relajarnos, tenemos que desarrollar estrategias para manejarlo entre ellas relajación y esfuerzo físico, practicar métodos asertivos para expresarlo, asumir responsabilidades y sobre todo aprender a escuchar.

Cuando seamos presas del enojo debemos emplear estrategias y dedicarnos un momento a meditar la situación en la que nos encontremos. Lo siguiente seria actuar para ello expresemos la ira verbal de forma asertiva, dediquemos mayor tiempo si realmente queremos solucionar el problema que nos enojo, podemos asignar un horario para la resolución del problema, importante comunicar nuestros sentimientos de forma directa concentrarnos en el tema especifico y presente. Al punto al que tenemos que llegar de preferencia es el de resolver el problema.

Un conflicto se puede resolver más fácilmente cuando ambas partes: actúan con honestidad y en forma directa, están dispuestas a enfrentar el problema abiertamente en lugar de evitarlo, evitan ataques personales, cuando se tiene la misma información, se buscan soluciones y no culpables, etc. por mencionar algunos.

La causa del enojo

Nos enojamos cuando algo nos frustra, cuando nuestro deseo se ve obstruido por lo tanto se produce una sobrecara energética (enojo).

Sustrato biológico

Desde el punto de vista químico, ante la presencia de un obstáculo o amenaza, el organismo segrega adrenalina y noradrenalina, los neurotransmisores que posibilitan los comportamientos de alerta y actividad, de confrontación y de lucha. Por otro lado la ira aumenta la fuerza física, mas no la capacidad de coordinación necesaria para resolver un problema.

La sobrecarga energética del enojo alberga diferentes calidades destructivas que depende de las conclusiones que nuestra mente produzca en relación a la naturaleza del obstáculo. Ya que es el obstáculo el que frustra y demora los logros que deseamos.
Es importante conocer cuánto nos enojamos pero más especialmente el cómo  lo hacemos.

Existen diferentes formas de expresar el enojo, se pueden encontrar 4 componentes diferenciales principalmente:

1° La descarga: permite que el sistema vuelva a recuperar el estado más adecuado para su funcionamiento, la falta de experiencia en la expresión del enojo hace que uno no cuente con la capacidad de graduarla en su justa medida. La graduación es una conquista evolutiva, es producto a la vez de la ejercitación. La función de la descarga es la disminución de la tensión adrenalinica acumulada.

2° Hacerle saber al otro el impacto que su acción ha producido en nosotros.

3° Formulación de una propuesta para reparar lo reparable.

4° Deseo de castigar al otro por lo que hizo: las personas que expresan su enojo de esta manera solo lo hacen para descalificar, reprochar y lastimar.

Utilizar las palabras para atacar al otro, es emitir un juicio descalificatorio, es agraviar e insultar, muchas veces solo necesitamos de una mínima descarga, para causar el mayor daño posible. Cuando las personas que se encuentran involucradas en el problema que causo el enojo, tienen el mismo mecanismo de causar sufrimiento al otro,  ponen en marcha una interacción que agrava el problema y multiplica el daño.

Toda persona que experimenta enojo lo expresa mediante alguno de estos 4 componentes, que puede ser solo uno, varios o todos a la vez. Lo más recomendable es que solo se pudieran expresar mediante los 3 primeros ya que son los más funcionales, el último es el más disfuncional.

Para que podamos comprender mejor como resolvemos nuestro enojo, debemos saber expresar con claridad nuestras propias necesidades o puntos de vista, en otras palabras tendríamos que saber utilizar nuestra autoafirmación. Y lo podemos hacer de forma inmadura y madura. Utilizamos una autoafirmación inmadura cuando la expresamos de forma invasiva y desconsiderada (impone). Mientras que la autoafirmación madura es utilizada cuando presentamos nuestras necesidades y contemplamos las posibilidades de recepción del destinatario (propone). Una autoafirmación funcional apunta a la resolución del problema que produjo nuestro enojo.

¿Enojo, ira y odio son lo mismo?

La respuesta es sí, aunque se diferencian en el grado de intensidad, el menos intenso seria el enojo, en el intermedio encontramos a la ira y en el nivel más intenso y destructivo esta el odio.

Relación entre enojo y resentimiento

Intima relación ya que cuando hablamos del surgimiento del resentimiento es porque en algún momento no pudimos expresar o resolver algo que nos desorganizo y que hizo que nos enojáramos, por lo tanto resentimiento es producto de nuestro enojo enfriado.

El miedo es otro factor que podemos relacionar con el enojo este es activado según la relación de proporción que existe entre la magnitud de lo que nos amenaza y los recursos con los que contamos para resolver dicha amenaza.

Enojarse equivale a pelearse

Cuando se pelea se entra en batalla y cada combatiente tiene el deseo de vencer al otro, después de la pelea siempre hay heridas, resentimientos y culpa. En el enojo existe un intenso desacuerdo, el cual en la mayor parte de los casos implica un problema a resolver ahora conocemos que  el enojo es transitorio, cuando este cumple su función adecuadamente termina por cesar.

Si nos enojamos es necesario que podamos discriminar entre pedir, sugerir, invitar, proponer, demandar, reclamar, exigir y por ultimo imponer y ordenar. Para ello es necesario saber manejar el tono de nuestra voz, pues es la que nos ayuda a definir entre una propuesta, una demanda o una orden.

Al enojarnos muchas veces no queremos ver a la persona que nos provoco el enojo, ante ello debemos saber decidir ya que es parte de nuestra libertad de elegir nuestras relaciones de amistad, pero también debemos saber discriminar entre vínculos valiosos y los que no lo son.

Cuando la persona con la que nos enojamos es importante para nosotros, la actitud que se toma es otra y el afecto es importante para conducirnos a un camino resolutivo del problema.


Finalmente expresar bien el enojo no garantiza que el otro vaya a cambiar de acuerdo con nuestro deseo, más sin embargo la actitud que tomemos para solucionar el problema se podrá propagar al otro y este podrá aprender otra forma, más respetuosa y resolutiva de expresar su enojo.